lunes, 13 de abril de 2026

Ejercicios

 Profanacion de un objeto:

Para este ejercicio, se nos pidió “profanar” un objeto. Yo entendí este concepto como quitarle su propósito original y usarlo de una manera distinta.

Cuando escuché la palabra “profanar”, lo primero en lo que pensé fue en la comida. Desde pequeña siempre me dijeron que con la comida no se juega, que su único propósito es ser consumida o preparada. Por eso, me pareció interesante cuestionar esa idea y pensar en la comida como un material de juego.
Imaginé utilizarla de formas distintas, por ejemplo como si fuera plastilina o una pasta que permitiera moldear figuras, o incluso como fichas dentro de algún tipo de juego. Me llama mucho la atención que la comida no es un objeto permanente, se pudre,  el uso principal de la comida es comerla, otra forma de profanarla que pense sería no hacerlo lo que implicaría observar su proceso de cambio y descomposición
Sin embargo, esta idea también me genera conflicto. Para mí, el uso principal de la comida es consumirla, y el hecho de no hacerlo lo puedo sentir como una forma de desperdicio. Incluso si es solo una propuesta hipotética, no deja de incomodarme, ya que considero que tener acceso a un plato de comida es de valorarse.

Buscando referentes de artistas que trabajaran con la comida, encontré a Laila Gohar, quien utiliza los alimentos como material para crear composiciones visuales y experiencias artísticas.

Me parece interesante cómo transforma la comida en algo más allá de lo que normalmente es, lo cual se relaciona con la idea de “profanar” al quitarle su función principal y darle un nuevo significado.


Profanacion de un sonido:

Para este segundo ejercicio, se nos propuso profanar un sonido, lo cual al inicio me resultó difícil de imaginar. Por eso, decidí partir de algo con lo que tuviera cercanía, y pensé en el saxofón, ya que es un instrumento con el que estoy familiarizada.

Primero me pregunté qué se necesita para que el saxofón produzca sonido. Llegué a la conclusión de que requiere dos cosas principales: estar correctamente ensamblado y la intervención de una persona que lo toque. A partir de esto, decidí “profanarlo” eliminando ambos elementos.

Una de las ideas fue dejar el saxofón parcialmente armado en la intemperie, en un lugar con suficiente viento, para que el sonido se generara sin intervención humana. Me parece interesante imaginar cómo sonaría en estas condiciones: probablemente emitiría una sola nota, (Do#) pero con una intensidad y frecuencia impredecibles. Además, la idea de que el instrumento sea “tocado” por el viento y no por una persona genera una sensación extraña, algo desentonante.

También consideré utilizar el saxofón como un instrumento de percusión, lo cual rompe con su función original. Debido a su materialidad, produciría sonidos que no asociaría normalmente con este instrumento, reforzando así la idea de profanarlo.

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